Dra. Mercedes Gil-Campos. Especialista en Pediatría. Hospital Universitario Reina Sofía. Córdoba.
Dra. Ángeles Blanco Molina. Especialista en Medicina Interna. Hospital Universitario Reina Sofía. Córdoba.
El flamenco en una manifestación cultural considerada como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, pero además de su carácter cultural, el baile flamenco posee otras características que lo hacen incluible entre las actividades potenciadoras de un estilo de vida saludable.
El baile flamenco proporciona múltiples beneficios para la salud física y mental. Por un lado, en el aprendizaje de este baile se realiza un importante ejercicio físico que tonifica la musculatura de las piernas, lo que va a favorecer el bombeo de la sangre evitando la aparición de trombosis venosas. Algunas posturas flamencas y pasos de salto contribuyen también al control de la musculatura pélvica y al mantenimiento de la masa ósea. Además, durante el baile flamenco se movilizan los brazos de forma continua pero suave, manteniendo la fuerza y elasticidad, y aliviando y previniendo las contracturas cervicales. En la infancia, contribuye a un mejor crecimiento y desarrollo corporal, resaltando también el trabajo de la coordinación motriz.
Este tipo de baile beneficia especialmente la salud mental, trabajando la concentración, la capacidad de organización y disciplina, y mejorando la memoria tanto visual como auditiva. Además, potencia la coordinación de movimientos y el equilibrio, proporcionando una postura corporal adecuada, manteniendo la espalda elevada y ayudando a fortalecer la musculatura abdominal. El aprendizaje del flamenco se realiza en grupo, promoviendo las relaciones sociales y el desarrollo de amistades entre personas con una afición común. La progresión, el aprendizaje en la expresión corporal y el deseo de superación entre iguales contribuyen también a mejorar la autoestima, especialmente importante en las etapas de la infancia y adolescencia.
Todas las edades son adecuadas para iniciarse en el aprendizaje del baile flamenco, desde la niñez hasta la edad avanzada. En cada etapa de la vida aporta unos beneficios determinados y concretos, y las clases y objetivos se adaptan a las características del alumnado. No hace falta tener unas cualidades determinadas para empezar a aprender a bailar flamenco. Se han desarrollado métodos específicos para explicar y poder entender el ritmo, el compás y sobre todo los “silencios”. Por tanto, todo el mundo puede empezar a aprender a bailar flamenco, disfrutando de esta actividad y obteniendo unos beneficios que aportan una mejor calidad de vida física y mental.